miércoles, mayo 29, 2024

¿Qué pasa Riachuelo?, una plafatorma para involucrarse en el saneamiento del río

Esta herramienta trabaja mediante el mapeo colaborativo, entendiendo que la participación ciudadana es central en el enfoque de justicia ambiental.

Por Magalí Sztejn

Conscientes de que las personas que viven y trabajan en el lugar tienen un rol clave para entender los problemas que allí se suscitan y orientar acciones de transformación, se desarrolló la plataforma ¿Qué pasa, Riachuelo? (QPR). Tiene como objetivo generar y analizar información para promover la transformación socio-ambiental en la cuenca, especialmente el monitoreo y el debate de la política de saneamiento.

La plataforma se desarrolló en el marco del proyecto de acción de investigación e innovación o CoAct Ciencia Ciudadana Social para la Acción Colectiva, una iniciativa global cuya acción local coordina el Centro de Investigaciones para la Transformación (CENIT) de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) en asociación con la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN). Además, recibió fondos del programa Horizonte 2020 de la Unión Europea.

El fallo Mendoza

Una primera versión de la plataforma QPR se logró cuando, frente a la insuficiente divulgación de información pública, en 2011 FARN lideró un proyecto para promover el involucramiento de los habitantes de la cuenca a través de la denuncia de incumplimiento de los puntos de la demanda judicial (la Corte Suprema de Justicia de la Nación había emitido el fallo Mendoza, un hito en el país que obligó al Estado a dar respuesta a la grave situación socio-ambiental).

Paralelamente, CENIT, investigando sobre prácticas de apertura y colaboración y políticas de ciencia, tecnología e innovación, tomó el caso de QPR y en 2017, cuando ésta ya no estaba activa, le propuso a FARN re-lanzarla con un enfoque de ciencia ciudadana.

Estos intercambios finalmente dieron lugar a la propuesta de investigación y acción. “Desde el inicio mismo del proyecto vinculamos con diversas organizaciones sociales, científicas y de política pública, para la definición de los temas, de los objetivos y de los propósitos que perseguíamos”, indica Valeria Arza, investigadora del CONICET y directora de CENIT.

¿Qué y cómo se investiga?

QPR convoca a informar, aprender y reflexionar sobre tres temas clave: las áreas naturales (los humedales y espacios verdes como parques y plazas para favorecer su protección); la calidad del agua (observar el río, valorar su importancia biocultural y monitorear variables para apoyar la toma de decisiones), y los procesos de relocalización y reurbanización (afectan directamente a más de 17 mil familias expuestas al riesgo ambiental para encontrar soluciones integrales que garanticen sus derechos).

Esta herramienta trabaja mediante el mapeo colaborativo, entendiendo que la participación ciudadana es central en el enfoque de justicia ambiental.

Cualquier persona interesada en los temas socio-ambientales que afectan a la cuenca, puede participar. “La ventaja de hacerlo es la posibilidad de conectar con organizaciones que están activas en espacios comunitarios trabajando sobre estos temas, la oportunidad para conocer y formarse en conceptos y reglamentaciones ambientales que rigen en la cuenca, y de colaborar con proyectos de investigación científica. Entre todos podemos generar ideas y acciones para mejorar el entorno de la Cuenca Matanza Riachuelo”, aporta Guillermina Actis, becaria doctoral de CONICET

A su vez, refiere que históricamente las personas han generado información sobre el ambiente en el que viven a través de sus sentidos y contribuido a la producción de conocimiento: “Los problemas socio-ambientales y la implementación de soluciones son procesos complejos. Por eso, es importante que las personas se interesen e involucren, tanto para contribuir al cuidado ambiental como para asegurar la atención de los actores de política pública y el cumplimiento de las medidas y acciones para sanear la cuenca”, añade la científica.

La plataforma QPR cuenta con formularios que fueron co-diseñados con una red de actores de la comunidad y del sistema científico. Las experiencias van alimentando el mapa que es posible visualizar online. También se pueden descargar los datos para realizar distintos tipos de análisis.

Saber para planificar

Consultadas por Intersección acerca de cuánto tiempo demandaría recabar toda la información y cuál será el trabajo posterior, las representantes de CENIT indican que el objetivo del proyecto “es generar información de forma continua, que pueda complementarse con información pública para distintos propósitos”.  A modo de ejemplo citan que en un documento de consulta para la audiencia pública sobre calidad de agua, ACUMAR expresaba la necesidad de contar con datos sobre la percepción de las personas que se acercan a los cursos de agua.

“Este es el tipo de información que se recoge con QPR y hasta donde sabemos la única herramienta hoy disponible para generar este tipo de conocimiento. La información que recoge QPR sobre uso, memorias, amenazas y patrimonio de las áreas naturales de la cuenca, es valiosa para planificar un corredor biocultural a escala de cuenca, que es fundamental para contribuir con su saneamiento”, detalla Arza.

Desde ya la información de QPR es solo un eslabón. Se requiere también investigación científica, con la que se utilicen los datos para definir criterios de protección y políticas públicas que tengan interés y capacidad para planificar y gestionar.

Pero la generación de información ciudadana es fundamental como insumo para estas acciones, y también para movilizar y concientizar.

“Nuestro objetivo para este año es vincular el uso de la plataforma con estrategias de educación ambiental, porque pensamos que hay muchas sinergias entre estos enfoques, tanto en la generación de capacidades como en la movilización de la comunidad por la justicia ambiental de la cuenca”, agrega.

 Una herramienta, varios usos

La plataforma QOR ya tiene disponible la opción de uso para identificar amenazas a los humedales, a través de su formulario de áreas naturales. “Podría también utilizarse para producir información en otros temas de interés de justicia ambiental y saneamiento, si hubiera suficiente interés de actores comunitarios de la cuenca para participar del co-diseño. Además, el código de la plataforma es abierto y puede también reutilizarse más allá de este territorio”, explica Leticia Castro Martínez, becaria doctoral de CONICET

También cuentan que en Argentina existen más de 50 iniciativas mapeadas de ciencia ciudadana, muchas de ellas vinculadas directamente con alguno de los objetivos de desarrollo sostenible.

Se puede consultar el mapeo, que recientemente produjo el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación junto al Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo en este link.

Contactos:

FARN   Facebook/Instagram/LinkedIn: @FarnArgentina Twitter: FarnArgentina

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Fotos: Gentileza FARN

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