Tener un baño adecuado también es vivienda diga: una experiencia en Ingeniero White

Más de 6 millones de personas en la Argentina no cuentan con ese espacio en sus hogares. En Ingeniero White, una iniciativa articulada entre la organización Hábitat para la Humanidad y la empresa Unipar acompaña a 30 familias para construir o mejorar sus espacios sanitarios.

Contar con un baño seguro, privado y en condiciones adecuadas es una de las necesidades básicas de cualquier vivienda. Sin embargo, en la Argentina más de 6 millones de personas no disponen de un espacio sanitario de esas características dentro de sus hogares.

Las consecuencias de esa situación exceden las condiciones edilicias: la falta de instalaciones sanitarias apropiadas aumenta la exposición a infecciones y enfermedades, y tiene un impacto particular sobre mujeres y adolescentes, al dificultar una adecuada gestión de la salud menstrual.

En el barrio Saladero de la localidad bonaerense de Ingeniero White, 30 familias están avanzando en mejoras concretas de sus viviendas a partir de una iniciativa que articula las capacidades y recursos de una organización de la sociedad civil y una empresa.

El proyecto es impulsado por Hábitat para la Humanidad Argentina junto con Unipar -una empresa de la industria química y petroquímica y proveedora de los sectores de saneamiento y construcción- que aporta el financiamiento.

La iniciativa combina la entrega de materiales para construir y acondicionar baños con talleres de capacitación y asistencia socio-técnica de equipos profesionales.

El objetivo es que las familias puedan mejorar las condiciones de habitabilidad de sus hogares. El proyecto incorpora, además, una perspectiva de salud menstrual, con especial atención a la necesidad de contar con lugares privados y adecuados para las mujeres.

Un paso posible

La experiencia de Saladero se inscribe en un problema habitacional mucho más amplio: una de cada dos personas en la Argentina habita una vivienda que presenta algún tipo de déficit.

Sin embargo, las respuestas a esta problemática no necesariamente pasan por la construcción de una nueva casa sino que pueden ser abordadas a través de intervenciones concretas y acotadas.

Así, se propicia una mejora en las condiciones de seguridad, salubridad y habitabilidad de las viviendas existentes.

Desde esa perspectiva, la organización de la sociedad civil Hábitat para la Humanidad Argentina desarrolla programas orientados a facilitar materiales, conocimientos y acompañamiento técnico para que las familias puedan avanzar en mejoras de sus hogares.

En Ingeniero White -una localidad ubicada a 10 kilómetros de la ciudad de Bahía Blanca, en el sudeste bonaerense- esa experiencia se combina con el aporte económico de Unipar, en una articulación que permite reunir financiamiento, recursos materiales y acompañamiento profesional alrededor de una necesidad habitacional concreta.

Materiales, conocimiento y acompañamiento

Una de las grandes fortalezas de esta iniciativa es que no termina con la entrega de materiales de construcción sino que las familias participan también de talleres de capacitación y reciben asistencia socio-técnica profesional durante el proceso.

La incorporación de la salud menstrual amplía, además, la mirada sobre aquello que significa disponer de instalaciones sanitarias apropiadas. Sin duda, las condiciones de seguridad y privacidad también inciden sobre las posibilidades de las personas de gestionar sus necesidades cotidianas.

Más de 4.500 familias acompañadas

Hábitat para la Humanidad es una OSC que trabaja para promover el acceso a lugares dignos, seguros y asequibles donde vivir. En la Argentina, la organización ya acompañó a más de 4.500 familias mediante iniciativas destinadas a construir, reparar y financiar viviendas, desarrollar nuevas metodologías y promover políticas que faciliten el acceso a la vivienda.

Unipar, por su parte, es una compañía con presencia en la Argentina y Brasil y, además de su actividad en la industria química y petroquímica, participa en sociedades destinadas a la autogeneración de energía eléctrica renovable.

En Saladero, la articulación entre ambos actores se traduce en una intervención acotada pero concreta: 30 hogares en los que mejorar un baño significa también avanzar hacia mejores condiciones de salud, seguridad y habitabilidad.

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