Las organizaciones sociales suelen enfrentar un desafío que va más allá de su capacidad o no para conseguir recursos: contar con el financiamiento necesario para, en el momento preciso, poder sostener sus proyectos y evitar que una demora en el ingreso de fondos afecte su trabajo.
Frente a una situación de este tipo, el Grupo TECHO recurrió a una alternativa todavía poco habitual dentro del sector social: el mercado de capitales.
Así fue que la Fábrica Social TECHO, una empresa social especializada en el desarrollo de soluciones habitacionales, concretó la emisión y descuento de $90 millones en Cheques de Pago Diferido (CPD) Garantizados, que permitieron obtener financiamiento de corto plazo para TECHO Argentina.
La operación se estructuró a 90 días con el objetivo de garantizar la continuidad del plan de compra de materiales y de las operaciones territoriales de la organización frente a un desfase temporal en el ingreso de fondos que estaban proyectados.
De esta manera, la organización de la sociedad civil pudo sostener su planificación sin tener que interrumpir o reducir las acciones que tenía previstas desplegar en su trabajo habitual en barrios populares.
Una herramienta empresarial aplicada al impacto social
La particularidad de la experiencia radica en la utilización de un instrumento financiero tradicionalmente asociado al mundo empresarial para responder a las necesidades de una organización social.
Los Cheques de Pago Diferido Garantizados permiten acceder a financiamiento anticipando el cobro de un cheque con vencimiento futuro. En este caso, la operación contó con el respaldo de una Sociedad de Garantía Recíproca (SGR), lo que posibilitó acceder al mercado bajo condiciones competitivas.
“Poder acceder al mercado de capitales siendo una empresa social abre un precedente fundamental para el sector de empresas sociales sin fines de lucro. Este financiamiento de $90 millones no solo nos da previsibilidad, sino que evitó que una organización social como TECHO tuviera que frenar su plan de compra de materiales frente a un desfasaje financiero temporal”, destacó Virgilio Gregorini, cofundador de Fábrica Social TECHO.
Un camino que comenzó con la Fábrica Social
Sin embargo, esta reciente operación no fue el primer acercamiento de TECHO al mercado de capitales. La organización ya había recurrido unos años atrás a ese ámbito para financiar un proyecto directamente relacionado con su trabajo.
De hecho, en 2021, TECHO Argentina ya se había convertido en la primera organización social sin fines de lucro del país en emitir Obligaciones Negociables (ON), dentro del régimen de ON PyME Garantizadas.
La operación permitió captar 18 millones de pesos (equivalentes a cerca de 94.000 dólares) a un plazo de 48 meses, con una demanda que duplicó la cifra ofertada.
Los fondos fueron utilizados para financiar la construcción de la Fábrica Social, ubicada en el Polo Productivo de Garín, en el partido bonaerense de Escobar, sobre un terreno de 3.000 metros cuadrados cedido por el municipio.
La planta fue inaugurada en noviembre de 2022 y allí se producen los paneles utilizados para las viviendas de emergencia que TECHO construye junto con familias de barrios populares.
Según informó la organización, la empresa social cuenta con capacidad para producir entre 1.000 y 1.500 viviendas por año.
Aquella experiencia tuvo además otra particularidad: las ON recibieron la calificación de Bono Social de BYMA (Bolsas y Mercados Argentinos), bajo los estándares correspondientes a bonos sociales, verdes y sustentables.
En octubre de 2025, cuatro años después de la emisión, TECHO anunció que había completado el pago de las Obligaciones Negociables, lo que le permitió cerrar el ciclo de aquella primera experiencia de financiamiento.
“Este proyecto demuestra que el mercado de capitales puede ser una herramienta muy poderosa para proyectos con impacto social. Haber completado con éxito esta emisión nos confirma que la articulación entre sectores es una pieza clave para la innovación a la hora de buscar soluciones a grandes problemas como es asegurar las condiciones dignas de vida en cada barrio del país”, había sostenido en esa oportunidad Florencia Drucker, presidenta de TECHO Argentina.
La articulación detrás de la nueva operación
Cinco años después de aquella primera emisión, TECHO volvió ahora a recurrir al mercado de capitales, esta vez con otro instrumento, otro plazo y una necesidad diferente.
Para concretar el financiamiento actual fue necesaria nuevamente la participación de distintos actores del ecosistema financiero.
Max Capital -corredor de bolsa- tuvo a su cargo el asesoramiento y la ejecución de la operación en el mercado de capitales y, además, gestiona los fondos de reserva de Fábrica Social TECHO.
Por su parte, AVAL AR SGR -una Sociedad de Garantía Recíproca- otorgó el aval necesario para garantizar los instrumentos y facilitar el acceso a condiciones competitivas dentro del mercado destinado a pymes y organizaciones sociales.
En tanto BS Capital Partners -especialistas en mercado financiero y sostenibilidad- diseñó la propuesta financiera y brindó asesoramiento estratégico para estructurar la operación.
La articulación permitió trasladar herramientas y conocimientos propios del sistema financiero hacia una iniciativa cuyo objetivo final es sostener el trabajo social en territorio.
Del financiamiento de infraestructura al capital de corto plazo
Las dos experiencias muestran usos diferentes de un mismo ámbito de financiamiento.
En 2021, TECHO había recurrido al mercado de capitales para obtener los recursos necesarios para una inversión de largo plazo: construir una fábrica destinada a incrementar su capacidad de producción de soluciones habitacionales.
Ahora, en cambio, la herramienta fue utilizada para resolver una necesidad financiera de corto plazo: cubrir durante 90 días un desfase en el ingreso de fondos para evitar que esa situación afectara la compra de materiales y las operaciones territoriales.
Para Fábrica Social TECHO, la nueva experiencia busca iniciar un camino de incorporación sostenida de instrumentos de financiamiento de corto plazo provenientes del mercado de capitales, con el objetivo de fortalecer su capacidad operativa y, a través de ella, sostener y multiplicar su impacto.
“El mundo social no necesita solamente más recursos: necesita acceder a nuevas fuentes de capital. La innovación financiera puede ser el puente entre organizaciones con enorme capacidad de generar impacto y un sistema financiero que todavía tiene mucho espacio para desarrollar instrumentos capaces de acompañarlas”, sostuvo Iván Buffone, director de BS Capital Partners.
Y resumió el desafío en una idea: “Financiar mejor también es una forma de escalar impacto”.
En la Argentina, TECHO moviliza a jóvenes en once provincias para trabajar junto con habitantes de barrios populares en el desarrollo de soluciones de vivienda y hábitat destinadas a familias que atraviesan situaciones de emergencia habitacional.
La operación por $90 millones suma ahora un nuevo capítulo a una estrategia que comenzó años atrás: explorar herramientas del sistema financiero para que la disponibilidad y los tiempos de los recursos no se conviertan en un obstáculo para sostener el impacto social.




















