Por Fátima Cheade
Las compras con sentido social ganan terreno entre las empresas y generan un matrimonio perfecto entre dos actores que, naturalmente, serían difíciles de unir.
Pequeños productores nacidos en contextos sociales vulnerables se convierten en proveedores habituales de empresas, alcanzando estándares de calidad y escala en su producción. Un círculo virtuoso se genera. Trabajo y consumo: Dos caras de una misma moneda.
Empresas como YPF, Metrogas, Pampa Energía, Renault, TGN, Holcim, Arcor y Nestlé incorporan como proveedores a unidades productivas de la economía social para el abastecimiento de insumos operativos.
El proceso que se utiliza para la selección de estos proveedores es el mismo que se usa para cualquier otro: la licitación. En el camino, una organización social actúa de lazo, brindando asistencia a productores provenientes del sector social más vulnerable, y a empresas, que deben adaptar sus procesos de compras, para hacer posible esta unión. Se trata de CODE, un actor que se define como gestor-distribuidor de oportunidades, que, con sus intervenciones, ayuda a crear trabajo digno a partir de una articulación virtuosa.
Para Ariel Torti, director asociado CODE, “el logro de esta alianza es que estas organizaciones se conviertan en proveedores habituales de grandes empresas”, porque
“es una manera de generar sostenibilidad a la cadena de valor de una empresa y, al mismo tiempo, distribuir trabajo digno en beneficio de sectores vulnerables de la sociedad”.
“Con el tiempo, se establecen vínculos laborales perdurables, producción en escala, trabajo formal y mejores ingresos. Es una relación que va creciendo, que se va profundizando a medida que avanza esta relación que no tiene fin”, señaló en diálogo con Intersección.
Fortalecimiento productivo
MetroGAS, la principal distribuidora de gas natural del país, aplica este sistema de compras inclusivas desde 2023, cuando incorporó a la Fundación Multipolar como proveedor. Desde ese entonces, llevó adelante un modelo de abastecimiento que combinó fortalecimiento productivo, inclusión social y provisión de insumos clave para su operación en calle.
“MetroGAS comenzó a aplicar el sistema de compras inclusivas en 2023, incorporando a la Fundación Multipolar como proveedor para un servicio de mudanza corporativa. Así se fue gestando una relación que con el tiempo se profundizó y permitió abrir nuevas líneas de empleo para la fundación”, relató a Intersección, Hernán Chiesa, gerente de Asuntos Públicos y Sustentabilidad de MetroGas.
Desde 2025, tras una licitación anual, una unidad productiva de Multipolar provee vallas de seguridad, rejillas y cajones de madera desarmables.
Uno de los principales desafíos que tienen las empresas está vinculado a la necesidad de adaptar las condiciones comerciales de la empresa a las características de los proveedores de la economía social. Cuestiones como el financiamiento inicial para la compra de insumos, la contratación de seguros, la formalización documental y la necesidad de fortalecer procesos administrativos, logísticos y productivos son algunos aspectos que deberán tenerse en cuenta.
En el caso de MetroGAS, el esquema evolucionó hacia uno de acompañamiento integral. Cinco áreas internas de la empresa —Compras, Abastecimiento, Calidad, Cuentas a pagar y Sustentabilidad— participaron en un trabajo articulado junto a CODE para construir un modelo que prioriza tanto la viabilidad operativa como el desarrollo del proveedor.
Sensibilizar es la clave
Life Seguros trabaja en alianza con el Programa Compras con Impacto del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
“Hemos incorporado proveedores de la economía social del Barrio Mujica y del Barrio 15 de Villa Lugano. Entre ellos Mordisco, un emprendimiento de nueve mujeres cocineras, que proveen el catering para distintas áreas de la empresa. También hemos comprado a otros emprendimientos de estos barrios regalos corporativos”, explica a Intersección Jesica Lores, responsable del programa Triple Impacto de la empresa.
“En alianza con la asociación civil Mujeres 2000, realizamos actividades con quienes trabajan en Grupo ST e invitamos a las mujeres que lideran emprendimientos a hacer sus productos y compartir con los colaboradores. Por ejemplo, confección de neceseres o de escarapelas para fechas patrias. También tercerizamos servicios de diseño con Gota, emprendimiento social de la ong La Usina, brindando oportunidades de crecimiento a personas con discapacidad”, agrega.
Life también trabaja con otras organizaciones: Asociación Civil Pequeños Pasos, PROACTIVA, DAR SENTIDO y La Valijera quienes les proveen servicios de catering y regalos corporativos.
Al igual que ocurre con el resto de las empresas que recurren a las compras inclusivas, los proveedores sociales cumplen los mismos requisitos que uno convencional: precios competitivos, entregas y condiciones de servicios pautados, facturación de los servicios brindados.
“Este año, sumamos seis nuevos emprendimientos sociales como proveedores. Las compras inclusivas sumaron este año 10.387.678 pesos”, precisa Lores.
“Sensibilizar es una etapa fundamental del proceso. Por esa razón organizamos ferias solidarias en las oficinas, para que quienes trabajamos en la empresa podamos conocer a las emprendedoras y a los emprendimientos, y comprarles ellos”, resume.
Productos con propósito
Holcim Argentina, que pertenece al Grupo Holcim, también incorporó criterios de sostenibilidad e inclusión en su cadena de abastecimientos.
Según explicó a Intersección Maria Soledad Morellato, responsable de Impacto Social & Fundación Holcim Argentina, para cumplir este objetivo de conectar el mundo corporativo con la economía social, se creó el programa Cadena de Valor Sostenibles.
“Este programa tiene dos ejes. Por un lado, tenemos Productos con Propósito, la iniciativa de Disensa que incorpora emprendimientos de la economía social a la red comercial de corralones, ofreciendo productos desarrollados por emprendedores. Por otro lado, amplió el modelo hacia sus propias compras corporativas mediante la incorporación de proveedores sociales en categorías como merchandising y servicios de catering”, amplió.
En el primer caso, la alianza de Holcim es con El Arca (Mendoza), una organización con más de 20 años de trayectoria que agrupa a mujeres jefas de hogar, que proveen ropa de trabajo. En el segundo caso, la unión se da con organizaciones civiles como RedActivos, que conecta el talento de personas con discapacidad con el mercado corporativo, y Las Omas, que trabajan con mujeres jefas de hogar.
Según Morellato, a través de RedActivos, se concretó la adquisición de los kits de ingreso corporativo, en tanto que a través de Las Omas, trabajaron en la categoría de merchandising y en la prestación de servicios de catering para eventos corporativos.
Para llevar adelante estas iniciativas, Holcim también trabaja con CODE, a quien define como su “socio estratégico” en el proceso de cumplir su objetivo de seguir ampliando el mapa de productores con impacto social a nivel nacional.
“El valor está en generar vínculos de largo plazo, construir capacidades y crear oportunidades concretas de inclusión dentro de nuestra cadena de valor”, dicen desde Holcim.
Superar la informalidad
En este camino de generar impacto social positivo a través de la red de abastecimiento, también figura la empresa Arcor, pionera en este tipo de alianzas.
La alianza del grupo Arcor con la organización civil El Arca, constituida por familias productoras de ropa de trabajo del Oeste de Mendoza, nació en 2005 con el programa Compras Inclusivas Responsables (CIR), diseñado para incorporar a la cadena de suministros de la empresa pequeños proveedores y micropymes, en productos que no son industrializados.
“El programa habilita una mirada mucho más integral al proceso de compras de la empresa, incorporando una perspectiva de inclusión que brinda oportunidades a pequeñas unidades productivas para que puedan acceder al mercado formal y competitivo, con un agregado adicional, que es crecer en escala”, explicó a Intersección, Luis Espinoza, Gerente de Compras MRO Argentina, del Grupo Arcor.
Los proveedores que entran en el programa CIR, reciben un acompañamiento permanente: se les brindan herramientas de financiación diferenciadas, como adelantos de pago para que puedan comprar sus insumos, y compras en contra temporada. “Este proceso requiere una adaptación de ambas partes”, agregó Mónica Camisasso, gerente de Impacto Social del grupo Arcor.
Los proveedores sociales se ven beneficiados por un crecimiento en escala de su producción y por la mejora de sus estándares de calidad, pero además por dejar atrás la informalidad.
Tras la alianza con Arcor, El Arca se convirtió en la proveedora de los uniformes de trabajo que se usan en las fábricas, con un promedio de 20.000 uniformes anuales entregados.
Todas estas alianzas mejoran las capacidades productivas, crean empleo inclusivo y amplían el acceso al mercado corporativo de pequeñas unidades productivas vinculadas a sectores sociales vulnerables.
Inclusión con Triple Impacto
Otro caso es el del grupo Sancor Seguros y la cooperativa Tau que, desde Rosario, apunta a generar trabajo a jóvenes de la zona.
Si bien Sancor es una empresa de servicios, en su dinámica comercial, también involucra productos que surgen de los siniestros, cuando un objeto ya no tiene posibilidad de prolongar su vida útil. Estos residuos tienen impacto ambiental porque no tienen posibilidad de recuperación.
“Desde el momento en que le entregamos esos objetos a Tau, esos residuos no van a terminar tirados en la calle y, desde lo social, le damos trabajo a jóvenes que forman parte de la cooperativa, que trabaja específicamente en la reparación de estos bienes para ponerlos en uso, o bien para aprovechar alguno de sus componentes (chapa, alumino, cobre)”, explicó Betina Azugna, gerente de Sustentabilidad del Grupo Sancor
Y agregó que de esta forma contribuyen a “la economía circular”, a “generar trabajo digno a un sector juvenil vulnerable” y a la “correcta gestión ambiental”.
Por su parte, Renault Argentina también se inscribe en este tipo de alianzas, de la mano de la asociación Civil Las Omas, y también con el acompañamiento de CODE.
Según explicó a Intersección Adrián Dolgonos, Purchasing Project Manager de Renault, el vínculo con Las Omas “nació con la pandemia, con la compra de barbijos en un momento en el que escaseaban”, a través de una licitación. Para ganar la compulsa, la organización tuvo que “cumplir con los requisitos que se le piden a un proveedor habitual”.
Para Ariel Torti, director asociado de CODE, estas alianzas son “una manera de generar sostenibilidad en la cadena de valor de una empresa, al mismo tiempo que distribuye trabajo digno en beneficio de sectores vulnerables de la sociedad”. Pero, además, “con el tiempo, se establecen vínculos laborales perdurables, producción en escala, trabajo formal y mejores ingresos”, señaló Torti en diálogo con Intersección.
Estas alianzas incluyen asistencia técnica, con el fin de optimizar procesos productivos, ajustes de especificaciones técnicas, mejora en la planificación del trabajo y fortalecimiento de herramientas de gestión. Pero también involucran acompañamiento en sistemas administrativos y facturación, análisis de costos, identificación de puntos de equilibrio y articulación con nuevos proveedores de insumos para mejorar condiciones de compra y disponibilidad de materiales, explican desde CODE.
Además de estas empresas, hay otras que también aplican este sistema de compras inclusivas: XIPA, Bodega Trivento Argentina, Food Solutions America y Austin Powder.
“La incorporación de proveedores inclusivos no solo amplía oportunidades de empleo y fortalece capacidades productivas, sino que también impulsa nuevas formas de articulación entre empresas, organizaciones sociales y actores territoriales. Se trata de una forma de generar empleo directo para sectores vulnerables y que sienta las bases para la continuidad y escalabilidad de los proyectos”, resumió Torti, que subrayó:
“Poder de compra y abastecimiento traen en su ADN la posibilidad de generar trabajo en unidades productivas asociativas de base social”.
Para que estos vínculos sigan adelante es importante generar previsibilidad en la demanda, formalizar acuerdos desde etapas tempranas y sostener instancias de acompañamiento técnico para garantizar la sustentabilidad de los procesos productivos.





















