En Argentina se consumen aproximadamente 1,4 millones de toneladas de plástico, de
las cuales se recicla un 17% (+2,2% correspondiente a recuperación energética), según datos de CAIRPLAS y Ecoplas. “Esto deja una huella de plástico anual cercana a 1,1 millones de toneladas en nuestro país”, afirman desde la Fundación Banco de Plástico.
Más allá de las acciones diarias y evitar usar plástico, también es fundamental el rol
que tienen las empresas y sus acciones para desplastificarse. Desde su lugar, la
Fundación, trabajan con empresas que tienen una huella de plástico, asesorándolas
en su medición y en la realización de Análisis de Ciclo de Vida (ACV), en conjunto con
PLAPIQUI (UNS-CONICET).
Además, ofrecen un mecanismo de compensación a través de los Bonos de Plástico y, en caso de que logren compensar la totalidad de su huella, se les otorga el sello de Plástico Neutro, como el caso de las tarjetas Pago24 o los anteojos Borneo.
“Por otro lado, trabajamos con empresas recicladoras, a quienes acompañamos para
mejorar su rentabilidad mediante la emisión de Bonos de Plástico. Estos certificados
acreditan la recolección y reciclaje de una tonelada de plástico y se emiten bajo un
protocolo internacional”, detallan desde la Fundación.
Luego, estos Bonos son adquiridos por empresas, marcas, productos o eventos que buscan compensar su huella, generando así financiamiento directo para los proyectos de reciclaje.
Actualmente, cuenta con dos recicladoras argentinas emisoras de Bonos: Amiplast y
Cabelma SA.
Procesar y transformar
Agroindustrias Baires impulsa un modelo de economía circular que recupera envases
y promueve el reciclaje. La empresa, especializada en la elaboración de alimentos
para perros y gatos y responsable de las marcas Old Prince, Kongo y Fawna, realiza
Comunidad Baires, un programa de triple impacto que combina reciclaje, donación de
alimento y apoyo a refugios y organizaciones dedicadas al cuidado animal.
Los envases de las marcas mencionadas se dejan en los refugios y puntos de acopio y
Baires canjea cada envase por 1 kilo de alimento balanceado. Agroindustrias Baires se
encarga de retirar los envases recuperados, realizar el canje correspondiente y
entregar las bolsas a la Cooperativa Creando Conciencia.
Allí, los materiales son procesados y transformados en nuevos productos, como mobiliario urbano, composteras, bancos, mesas, perchas, útiles escolares y otros elementos fabricados a partir de plástico reciclado.
Entre enero y junio de 2026, Comunidad Baires permitió donar aproximadamente
150.000 kilos de alimento balanceado a refugios y organizaciones de distintas
provincias. Durante el mismo período, se recuperaron más de 150.000 envases que
fueron reincorporados al circuito productivo a través del reciclaje.
Actualmente, la red del programa cuenta con más de 320 refugios y organizaciones inscriptas, que participan en la recolección de bolsas y en las acciones impulsadas por la compañía.
Por su parte, Claro implementó tarjetas SIM fabricadas con poliestireno 100%
reciclado posconsumo, proveniente de materiales recuperados. “El proyecto busca disminuir el uso de materiales plásticos, optimizar los procesos logísticos y reducir las emisiones asociadas a la fabricación y distribución de las tarjetas SIM” informaron desde Claro.
Estiman que las EcoSIM generan hasta un 40% menos de emisiones de CO₂
equivalente en el proceso de fabricación respecto de las SIM tradicionales. Las
mismas se producen junto a referentes internacionales del sector, como Valid, Thales,
“garantizando confiabilidad, robustez y compatibilidad según normas
internacionales.” indicaron desde la compañía.
Destino Plástico Cero
A través del programa Destino Plástico Cero, Aeropuertos Argentina logró evitar el uso
de 193 toneladas de plástico.
iniciativa, lanzada en 2022, tiene el objetivo de reducir progresivamente el uso de plásticos en sus terminales, para ello impulsan acciones en colaboración con gastronómicos, comercios, salas VIP, áreas operativas, aerolíneas y el acompañamiento técnico de Unplastify.
Actualmente participan más de 75 empresas y entre sus principales resultados se
destacan la reducción del 37% de la Huella Plástica junto con gastronómicos y retails:
la medición de la huella plástica de 11 empresas —8 salas VIP y 3 líneas aéreas —,
logrando una reducción del 30% en la Huella Plástica.
A nivel interno, trabajaron con 41 oficinas, 4 comedores y la incorporación de eventos
corporativos a la medición, que permitió alcanzar una reducción del 46% en la Huella
Plástica. Asimismo, junto con las operaciones de cargas del Aeropuerto Internacional
de Ezeiza se alcanzó una reducción del 19% de la Huella Plástica y el Aeropuerto de
Puerto Madryn mostró una reducción del 90% en el uso de plásticos de un solo uso.
Alianza por los residuos
Por su parte, La Serenísima dio un nuevo paso en su alianza con Buply. A través de esta iniciativa, instalaron un espacio exclusivo en su planta de General Rodríguez para que los visitantes puedan dejar envases, con el objetivo de que aprendan sobre la economía circular y el proceso de recuperación de envases plásticos.
Aquellas personas que asistan con envases plásticos limpios y secos posconsumo -tales como sachets, envases PET, potes de quesos procesados o untables y de dulce de leche- podrán colocarlos en un ecotacho dispuesto sobre una balanza especial.
De esta manera, un asistente les mostrará en tiempo real la cantidad exacta de kilogramos recuperados y cargará el registro de impacto ambiental del día. Por último, el material recolectado se traslada para el procesamiento final en la Estación Buply.
Desafíos y próximos pasos
En cuanto a los desafíos, desde Fundación Banco de Plásticos explican que, aunque el reciclaje estuvo en aumento, todavía existe una barrera clave que limita su crecimiento: la falta de competitividad económica.
“En muchos casos, el plástico virgen resulta más económico que el reciclado, que incorpora costos adicionales como la recolección, clasificación y transformación. Es justamente sobre este punto donde trabajamos desde la Fundación Banco de Plásticos”, añaden.
Por otro lado, en Argentina, actualmente dependen en gran medida de la voluntad de
las empresas. “No contamos aún con una Ley de Responsabilidad Extendida del
Productor Ley de Envases que establezca obligaciones concretas en materia de gestión de residuos ni de incorporación de plástico reciclado en los productos”, advierten desde la Fundación.
Por ello, se debe trabajar, por un lado, en visibilizar y poner en valor los beneficios ambientales del uso de plástico reciclado —aunque hoy no siempre resulten competitivos en términos económicos— y, por otro, en acompañar a las empresas recicladoras, que atraviesan un contexto desafiante.


















