Gastronomía como herramienta de inclusión: más de 900 personas capacitadas

El programa Energía del Sabor de Naturgy Argentina llegó a San Juan, mientras consolida su presencia en Buenos Aires y Tucumán con formación gastronómica orientada a la inserción laboral y el emprendimiento en contextos de vulnerabilidad

Pastelitos preparados por los propios alumnos para compartir con vecinos de Moreno, participantes que ya tienen sus propios emprendimientos gastronómicos y una nueva provincia incorporada al mapa del programa: así luce Energía del Sabor a diez años de su creación.

La iniciativa de Naturgy Argentina, que combina formación práctica en gastronomía con acompañamiento y articulación territorial, llegó a más de 900 personas en distintos puntos del país y en 2026 desembarcó por primera vez en San Juan, sumándose a las sedes ya consolidadas en Buenos Aires y Tucumán.

Salir de la vulnerabilidad

El programa apunta a un nudo específico del problema de la inclusión laboral: la falta de credenciales y habilidades técnicas verificables que permitan a personas en situación de vulnerabilidad social acceder al mercado de trabajo formal o desarrollar emprendimientos propios.

La gastronomía es el campo elegido porque combina baja barrera de entrada con alta demanda laboral y posibilidad real de autoempleo.

“‘Energía del sabor es un programa que deja huella. Trabajamos junto a diferentes organizaciones para convocar a jóvenes que tengan interés en aprender. muchos de ellos emprenden a partir de esta oportunidad”, aseguró Verónica Argañaraz, Directora de Relaciones Institucionales, Comunicación y Sostenibilidad de Naturgy Argentina.

Articulación territorial 

El modelo de implementación no es centralizado, sino adaptado a cada comunidad: Naturgy articula con organizaciones y actores locales que conocen el territorio y tienen llegada a las poblaciones destinatarias.

En Buenos Aires el programa opera junto a Fundación Siloé y UTHGRA Morón, en Tucumán con UTHGRA Tucumán y en San Juan, la nueva sede, con UTGRA San Juan. Esta estructura de alianzas permite que la propuesta se ajuste a las necesidades específicas de cada contexto sin perder coherencia metodológica.

“Energía del sabor le brinda herramientas a la comunidad que son super valiosas. Muchas participantes ya están emprendiendo”, aseguró Daina Rodríguez, docente del programa programa en Buenos Aires.

De la formación a la práctica comunitaria

Una de las experiencias recientes en Buenos Aires ilustra cómo el programa trasciende el aula: los alumnos que se capacitan junto a Fundación Siloé en el barrio Cascallares, en Moreno, prepararon cientos de pastelitos y chocolate caliente para compartir con vecinos del barrio durante una jornada por el Día de la Independencia.

La actividad funcionó simultáneamente como instancia de práctica real, de visibilización de las capacidades adquiridas y de fortalecimiento del vínculo con la comunidad.

Este tipo de experiencia muestra que los programas de formación en oficios pueden tener un doble impacto: sobre quienes se capacitan y sobre el entorno inmediato que los recibe.

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