miércoles, mayo 29, 2024

La economía circular que cambia la forma de producir y consumir

Reduce el impacto ambiental, ofrece productos a un precio justo y potencia la creatividad. La producción a partir de materia prima sustentable o artículos en desuso es una llave para responder a necesidades socioambientales y económicas. Aquí, algunas propuestas para tener en cuenta

Por Noelia Leiva

La economía circular es un modelo productivo y de consumo que busca disminuir los residuos y las emisiones tóxicas liberadas al medio ambiente durante la fabricación de artículos. Lo logra a partir de las 3R y algunas otras iniciales: reducir, reciclar y reutilizar, pero también alquilar, compartir y crear.

Una de sus potencialidades es que genera redes entre quienes tienen algo para transformar y quien le puede dar un nuevo uso, o entre quien produce un objeto sustentable y la persona que lo compra. En una época de crisis económica, social y ambiental, es tiempo de un plan B.

Del residuo al valor

“Repensar, rediseñar, restaurar, regalar o repetir” son algunas de las muchas consignas que componen el propósito “Multi R” de Hacelo Circular, una red de emprendedores de todo el país que se conectan a través de plataformas digitales para intercambiar productos y fortalecer sus proyectos.

Comparten la convicción de que es urgente implementar un nuevo modo de consumo, más ecológico y también más económico. El proyecto “fue pensado con la intención de dar visibilidad a aquellos residuos o descartes que pudieran reinsertarse en la cadena de producción para recuperarse y convertirse en materia prima”, explicó Ainoha Aguirre Moura, creadora del espacio que convoca a pasar “del residuo al valor”.

Algunas de las oportunidades se publican en las historias del perfil de Instagram que ya superó los 28.000 seguidores. Otras, se gestan cuando alguien accede a la base de emprendedoras y emprendedores que está disponible en su sitio web. Allí es posible seleccionar un proyecto según el material que prima (cartón, madera, caucho, entre otros) o su zona geográfica.

“En nuestra red no solo participan empresas y emprendedores que apuestan a una economía circular, sino que existe una participación muy activa por parte de alumnos que buscan materiales para sus trabajos de carrera, voluntarios de ONG y particulares”, explicó su fundadora. “Sin dudas, predomina la gratitud y la reciprocidad”, consideró.

Pero, también, la necesidad de hacerle frente a precios cada vez más altos en el mercado tradicional. “Si bien crecimos por el boca en boca y, en parte también, por una mayor conciencia ambiental, es verdad que con la situación actual hábitos como reparar, reciclar y reutilizar tomaron más protagonismo”, explicó Aguirre Moura.

En ese punto coinciden Brenda Andersen y Constanza Darderes, fundadoras de Cocoliche-Ropa con Otra Oportunidad: “Durante los contextos de crisis, aparecemos como una opción también para quienes buscan alternativas más económicas, ya que permite la adquisición de prendas originales a un precio justo”, explicaron.

Segundas oportunidades

Entonces, ¿qué es lo justo? Es decir, la adecuada cantidad de materia prima que se convierta en la cantidad de productos que consuma determinado público objetivo, sin excesos, sin desechos o acumulación de materiales y, también, a un precio que le haga justicia al costo, la ganancia y la posibilidad de pagarlo. La economía de las segundas oportunidades hace la pregunta a partir de una mirada integral del proceso, que también entiende que una simple decisión como comprar un pantalón puede afectar al planeta.

“Cuando adquirís ropa que tuvo un dueño o dueña anterior, reducís la huella de carbono en el planeta porque evitas la fabricación de nuevas prendas y, por lo tanto, su impacto en el ambiente.

Así, al extender la vida útil de la ropa, se reduce la necesidad de producción de nuevas prendas, lo que a su vez disminuye el consumo de recursos naturales y la generación de desechos textiles”, explican desde Cocoliche.

Sin embargo, la transformación no solo tiene que ver con modificar los hábitos de fabricación y consumo, sino también el de uso de los productos, en cualquier industria.

“Si compras una prenda de segunda mano para utilizarla de verdad, darle una larga vida, tenerla como uno de tus básicos y utilizarla al menos 30 veces, podemos decir que es sostenible. Si la estás utilizando para ponértela una única vez, entonces no”, explicó Gema Gómez, directora ejecutiva y fundadora de Slow Fashion Next, un espacio de enseñanza y difusión de moda sostenible con sede en España y estudiantes en distintos puntos del mundo, como América Latina. “Tenemos que empezar a pensar cada vez más lo que significa tener un estilo sostenible y dejar de practicar la obsolescencia propia de las tendencias”, convocó.

 

De la reacción a la proactividad

Hace décadas, el neurólogo y filósofo austríaco Victor Frankl acuñó el término “proactividad” como concepto matriz de su campo de estudio. La definió como la actitud de una persona o grupo de tomar control de su conducta de forma creativa y activa, lejos de la pasividad de aceptar sin más las reglas del entorno. Quienes trabajan en las distintas áreas de la economía circular saben transformar esa idea teórica en un modo de acción y sustento.

La cooperativa TecnoRAEE, la primera reconocida por el Registro de Refuncionalizadores de Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEE), es un ejemplo de ello. Funciona desde 2019, “en plena pandemia, cuando hubo necesidad y urgencia porque no había salida laboral para personas que recuperaron su libertad”, describió Gonzalo Pérez, referente del proyecto que surgió por la articulación de la Municipalidad de Pilar, el gobierno bonaerense y el Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE). Una rama de ese colectivo se encarga de acompañar en su inserción sociolaboral a personas liberadas.

Su campo de trabajo es el de los aparatos tecnológicos en desuso, como computadoras de escritorio y notebooks, a las que refuncionalizan. Todo lo que no puede tener un segundo destino útil “va a scrap” o desarmado, que también tiene su mercado. Muchas veces, donan los artículos reciclados a escuelas de barrios populares de su zona.

“Ya no solamente debemos conformarnos con ser reactivos frente a cosas mal hechas sino empezar a mirar de una manera proactiva”, recalcó, en tanto, Gema Gómez. En todas las industrias es urgente “actuar de manera regenerativa” al escoger qué materia prima utilizar o qué tipo de producto comprar en un planeta que también pide una segunda oportunidad. La economía circular es una forma más empática y ecológica de generar productos y satisfacer necesidades.

Directorio de la economía circular: Economía de las segundas oportunidades

-Hacelo Circular Red de emprendedores de la economía circular

Web: www.hacelocircular.com Instagram: @somoshacelocircular

-Slow Fashion Next  Academia de moda sustentable

Web: www.slowfashionnext.com Instagram: @slowfashionnext

-Cocoliche – Ropa con Otra Oportunidad Compra y venta de ropa usada

Web: www.somoscocoliche.com Instagram: @somoscocoliche

-TecnoRAEE  Cooperativa de reciclado de productos electrónicos

Instagram: @tecnoraee

-Fundación Equidad Recolección y reciclado de productos electrónicos

Web: https://www.equidad.org/  Instagram: @fundacion.equidad

-Juaga  Diseño de prendas y marroquinería sustentable

Web: www.juaga.com Instagram: @juaga.design

-Mandarinas  Cooperativa textil de Reciclado Instagram: @mandarinastextil

-Creando Conciencia Cooperativa de producción de mobiliario con material reciclado

Web: www.creandoconciencia.com.ar Instagram: @coop.creandoconciencia

-Abuela Naturaleza Cooperativa de gestión de residuos y reciclado

Web: www.abuelanaturaleza.org.ar Instagram: @abuelanaturaleza

-Cooperativa Plaza Lavalle Cooperativa de reciclado conformada por recolectores urbanos Instagram: @coop.plazalavalle

 

 

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