A 20 años de la sanción de la Ley de Educación Sexual Integral (ESI) en la Argentina, esta política supo construir un amplio reconocimiento entre estudiantes y docentes pero, a la par de su implementación, la realidad misma le fue imponiendo nuevos desafíos.
La salud mental, la violencia digital, las apuestas online y los discursos de odio en internet aparecen entre las preocupaciones que los jóvenes consideran necesario abordar en las escuelas, junto con los contenidos tradicionalmente asociados con la sexualidad y la salud reproductiva.
Así lo revela la “Encuesta Nacional ESI: 20 años”, elaborada por Fundación Huésped y Pulsar.UBA, que indagó en las experiencias, percepciones y demandas de estudiantes y docentes de distintas regiones del país.
Según el relevamiento, realizado en septiembre de 2026, el 86% de los estudiantes consultados considera que la ESI es importante y necesaria, mientras que el 58% afirma que lo aprendido le permitió reconocer situaciones injustas, violentas o incómodas.
Sin embargo, apenas el 54% considera que se implementa adecuadamente en su escuela. Esa diferencia entre la valoración de la ESI y la percepción sobre su aplicación plantea una señal de alerta.
Entre los docentes, el conocimiento de la ley alcanza al 99% y el 93% asegura que incorpora contenidos de Educación Sexual Integral en sus clases.
Los resultados permiten reconocer el recorrido de una política pública que, desde la sanción de la Ley 26.150 en octubre de 2006, estableció el derecho de los estudiantes a recibir ESI en los establecimientos educativos del país.
Sin embargo, también muestran que las demandas se transforman y que las instituciones necesitan actualizar sus herramientas para responder a las experiencias cotidianas de las adolescencias.
Salud mental
Entre los temas que los estudiantes consideran importantes para trabajar en las escuelas, la salud mental ocupa el primer lugar: el 72% señala que debería abordarse en el marco de la ESI.
Le siguen el maltrato en el hogar (60%), la inclusión y el respeto hacia las personas con autismo (57%) y la discriminación por el cuerpo o el peso (56%).
Estas preocupaciones amplían una agenda que históricamente estuvo asociada, sobre todo, con el conocimiento del cuerpo, la prevención de embarazos no intencionales y las infecciones de transmisión sexual.
“Si algo demostraron estos 20 años de ESI es su importancia como espacio para escuchar y alojar las preocupaciones de las y los estudiantes en torno a su salud y bienestar”, explica Cecilia Valeriano, directora de Programas de Fundación Huésped.
“Estas inquietudes cambian con el tiempo, porque responden a los desafíos de cada época. Es por eso que la ESI necesita actualizarse de manera permanente: para incorporar nuevas preguntas, ofrecer herramientas para comprender lo que les pasa a las y los estudiantes y acompañarlos en la construcción de vínculos más saludables”, agrega.
Uno de los datos más sensibles del estudio se vincula con los intentos de suicidio. El 36% de los estudiantes secundarios encuestados señaló que en su escuela hubo alguna situación de este tipo. Entre los docentes del mismo nivel, el porcentaje ascendió al 47%.
El informe también indaga en las respuestas frente a estos episodios. Entre los estudiantes que mencionaron situaciones de intento de suicidio, el 40% indicó que se conversó sobre ellas entre compañeros y con docentes, dentro o fuera del aula. Uno de cada cuatro mencionó también la participación de preceptores.
Entre los docentes, las respuestas incluyen conversaciones con los estudiantes involucrados, la intervención de equipos directivos y de orientación escolar y la articulación con servicios externos de salud mental.
Redes sociales, violencia digital y apuestas online
Los entornos digitales y las situaciones que allí se generan son otras de las preocupaciones actuales de los estudiantes.
El 36% de los jóvenes consultados afirma que las redes sociales le generan malestar, angustia o ansiedad.
Además, el 48% señala haber sufrido discriminación o acoso a través de estas plataformas y el 40% reporta situaciones de circulación de imágenes sin consentimiento.
Las experiencias que describen los docentes también dan cuenta de la presencia de estas problemáticas en la vida escolar.
El 55% de quienes trabajan en el nivel secundario menciona situaciones de acoso, amenazas o discriminación entre estudiantes mediante redes sociales. El 41% identifica episodios de exposición o circulación sin consentimiento de imágenes, información personal o contenidos privados.
Además, el 15% señala situaciones vinculadas con la creación o circulación de imágenes, audios o videos falsos mediante inteligencia artificial que involucran a estudiantes.
Frente a estas experiencias, los jóvenes expresan interés por incorporar nuevas cuestiones a los contenidos escolares: el 47% considera importante trabajar sobre los discursos de odio en el mundo digital; el 43%, sobre el funcionamiento de los algoritmos de las redes sociales; el 42%, sobre las apuestas; y el 41%, sobre el uso responsable de la inteligencia artificial.
“La ESI es una realidad en las escuelas y cuenta con un amplio consenso, tanto entre estudiantes como entre docentes. Sin embargo, persisten nudos críticos que necesitan profundización, como la salud mental, las tecnologías, las violencias o las apuestas, entre otros”, sostiene Leandro Cahn, director ejecutivo de Fundación Huésped.
Para el referente de la organización, se trata de problemáticas que forman parte de las experiencias cotidianas de las comunidades educativas y que requieren respuestas acordes con los desafíos actuales.
Discriminación y violencia
La encuesta también indagó en las experiencias de violencia y discriminación que atraviesan las trayectorias escolares.
En ese aspecto, cuatro de cada diez estudiantes consultados señalaron que en su escuela secundaria hubo alguna situación de discriminación por orientación sexual o identidad de género.
Entre quienes conocieron estos episodios, el 67% indicó que la persona afectada continuó cursando normalmente, el 19% mencionó que se cambió de institución y el 7% que abandonó los estudios.
El informe también señala que, en la mitad de los casos, quienes ejercieron discriminación continuaron cursando sin recibir sanciones institucionales.
En cuanto a las situaciones de violencia de género, alrededor de tres de cada diez estudiantes entrevistados manifestaron conocer casos ocurridos durante la secundaria.
Ante estos hechos, las conversaciones entre compañeros aparecen como una de las principales respuestas. Casi la mitad de los estudiantes que mencionaron situaciones de violencia de género indicó que se habló con docentes y uno de cada cuatro señaló la participación de preceptores.
Los resultados muestran así la importancia de los vínculos entre pares, pero también la necesidad de fortalecer los espacios institucionales de escucha, acompañamiento y protección.
Embarazos y continuidad educativa
La investigación también recupera experiencias relacionadas con la maternidad, la paternidad y la permanencia en la escuela.
El 62% de los estudiantes consultados señaló que una alumna fue madre durante su trayectoria escolar, mientras que el 29% indicó que un alumno fue padre.
En los casos de embarazo conocidos por los encuestados, el 46% mencionó que la persona continuó cursando normalmente y el 26% que pudo seguir estudiando con cambios o apoyos especiales de la institución.
Sin embargo, el 29% recordó situaciones de abandono escolar y el 23%, interrupciones temporales seguidas de un regreso.
Los datos muestran que las instituciones escolares pueden cumplir un papel importante para sostener las trayectorias educativas, aunque persisten dificultades para garantizar ese acompañamiento.
“La escuela sigue demostrando cumplir un rol fundamental en la prevención y en el acompañamiento de los embarazos. La ESI permite involucrar a toda la comunidad educativa en estas conversaciones: docentes, estudiantes, familias, personal no docente, entre otros”, señala Valeriano.
Compromiso docente y desafíos institucionales
Uno de los aspectos que destaca el estudio es el nivel de conocimiento y participación de los docentes en la implementación de la ESI.
El 93% de los educadores encuestados asegura que incorpora estos contenidos en sus clases. Sin embargo, las modalidades de implementación muestran diferencias: el 42% señala que lo hace por decisión personal, el 18% por una decisión institucional y el 40% restante por una combinación de ambas.
En cuanto a la formación, cinco de cada diez docentes mencionan capacitaciones proporcionadas por el Estado, tres de cada diez señalan la formación académica y casi uno de cada cuatro indica que adquirió conocimientos mediante búsquedas autodidactas.
Estos datos permiten identificar un desafío que atraviesa la implementación de la ESI: cómo lograr que el compromiso individual de los docentes encuentre respaldo en proyectos institucionales sostenidos, con recursos y herramientas para abordar situaciones complejas.
La encuesta también muestra que las experiencias de los estudiantes y las percepciones docentes no siempre coinciden.
Mientras los educadores describen distintas estrategias de intervención y acompañamiento frente a situaciones de violencia, discriminación o dificultades personales, los jóvenes identifican principalmente a sus compañeros como interlocutores y recurren más a internet, las redes sociales y la inteligencia artificial que a la escuela para resolver sus dudas.
Para los autores del informe, esta distancia no implica necesariamente que las personas adultas no intervengan, pero invita a reflexionar sobre las condiciones de confianza, cercanía y escucha necesarias para que los estudiantes reconozcan a la escuela como un espacio al que pueden acudir.
Hacia adelante
La Ley 26.150, sancionada en octubre de 2006, estableció el derecho a recibir Educación Sexual Integral en todos los establecimientos educativos del país, tanto públicos como privados.
Dos décadas después, la encuesta de Fundación Huésped y Pulsar.UBA muestra que la ESI es ampliamente valorada por quienes participaron del relevamiento y que sus contenidos han trascendido las cuestiones vinculadas exclusivamente con la salud sexual y reproductiva.
La posibilidad de reconocer situaciones de abuso, construir vínculos respetuosos, prevenir la violencia, abordar la discriminación y encontrar espacios para pedir ayuda forman parte de una concepción más amplia de la educación y el cuidado.
En ese sentido, Amnistía Internacional Argentina también destacó, con motivo del aniversario de la ley, el papel de la ESI como herramienta para identificar situaciones de violencia y promover el ejercicio de derechos de niñas, niños y adolescentes.
La organización puso el acento en que la ESI no se limita a hablar de sexualidad, sino que incluye cuestiones vinculadas con el consentimiento, los vínculos, la diversidad, la prevención y el cuidado.
El desafío que plantea la investigación es cómo consolidar ese recorrido y, al mismo tiempo, actualizar los contenidos y las estrategias institucionales para responder a las transformaciones sociales y tecnológicas.
Más allá de cuánto se conoce la ley o cuántos docentes dicen trabajar sus contenidos, el informe propone prestar atención a las experiencias que la ESI habilita, las herramientas que ofrece y las respuestas que las escuelas pueden construir frente a las situaciones que atraviesan sus estudiantes.
















