Treinta años de cooperación y cultivos andinos llegan a una final internacional

La experiencia de la cooperativa Cauqueva, que desde 1996 trabaja junto a pequeños productores de la Quebrada de Humahuaca, llegó a la final de los WorldFMC Awards.

Papas nativas, quinoa y maíz forman parte de un patrimonio alimentario que las comunidades de la Quebrada de Humahuaca conservan generación tras generación. Detrás de esos cultivos, también hay una experiencia de organización colectiva que lleva tres décadas buscando que la agricultura familiar pueda generar mejores ingresos para las familias, agregar valor en el territorio y llegar a los consumidores en condiciones más justas.

Ese trabajo, que desarrolla la Cooperativa Agropecuaria y de Alimentos Cauqueva, con sede en Maimará, Jujuy, alcanzó ahora un reconocimiento internacional. Javier Rodríguez, referente técnico de la organización, fue elegido como uno de los tres finalistas de la categoría Mejor Agricultor/a de los WorldFMC Awards, impulsados por la Coalición Mundial de Mercados de Agricultores (World Farmers Markets Coalition, WFMC su sigla en inglés), con base en Roma.

Rodríguez llegó a esa instancia a partir de una postulación realizada por Sabe la Tierra, una organización argentina que desde 2025 integra la coalición internacional y que presentó su candidatura por el trabajo que desarrolla junto a Cauqueva.

“Nos postuló sin decirnos nada pero, por supuesto, no nos enojamos, sino todo lo contrario; quedamos encantados con esa postulación”, contó Rodríguez.

Una cooperativa nacida para acortar distancias

La historia de Cauqueva ayuda a entender el significado de la nominación.

La cooperativa surgió a partir de una problemática concreta de las familias campesinas de la Quebrada de Humahuaca: una cadena de comercialización atravesada por intermediarios que impactaba en forma negativa sobre los precios que recibían por sus productos.

Desde 1996, con más de un centenar de asociados, comenzó un proceso de organización que puso en el centro la identidad cultural, la autonomía y el bienestar de los productores.

Con los años, la experiencia fue ampliando sus canales de comercialización. A partir de 2003, Cauqueva implementó un sistema de cajas domiciliarias con productos hortícolas, cultivos andinos y alimentos elaborados por sus asociados que permitió ganar presencia en mercados de Buenos Aires y Córdoba, y acompañar una demanda creciente de productos originarios de la región.

Ese recorrido derivó también en el desarrollo del Programa Integrado de Cultivos Andinos (PICA), orientado a fortalecer la producción y comercialización de alimentos ancestrales y promover su valor comercial.

Del cultivo al alimento elaborado

Cauqueva trabaja junto a pequeños productores -muchos de ellos pertenecientes a comunidades indígenas- para recuperar y conservar cultivos tradicionales de la región. La experiencia combina prácticas agroecológicas, cuidado del suelo, conservación de la biodiversidad y saberes transmitidos intergeneracionalmente.

Sin embargo, una de las claves de su modelo está en no limitarse a producir la materia prima, sino agregar valor en el propio territorio.

En su fábrica de la localidad jujeña de Maimará, los cultivos se transforman en diferentes alimentos: desde fideos elaborados con harina integral de maíces de la Quebrada y puré deshidratado de papas andinas hasta alfajores, galletas y snacks a base de maíz y quinoa.

Entre ellos se encuentran también los llamados “Pétalos Andinos”, unos snacks artesanales elaborados a partir de variedades de papas nativas. El año pasado, durante un encuentro internacional de la Coalición Mundial de Mercados de Agricultores, la fundadora de Sabe la Tierra, Angie Ferrazzini, había presentado ese producto ante integrantes de la red, donde despertó interés y permitió dar mayor visibilidad internacional a la producción de la Quebrada.

 

Entre ellos se encuentran también los llamados “Pétalos Andinos”, unos snacks artesanales elaborados a partir de variedades de papas nativas. El año pasado, durante un encuentro internacional de la Coalición Mundial de Mercados de Agricultores, la fundadora de Sabe la Tierra, Angie Ferrazzini, había presentado ese producto ante integrantes de la red, donde despertó interés y permitió dar mayor visibilidad internacional a la producción de la Quebrada.

 

Agregar valor en origen no solo amplía las posibilidades comerciales sino que, a la vez, busca mejorar los ingresos de las familias rurales y generar condiciones para que las nuevas generaciones puedan permanecer en sus comunidades.

Una red para llegar a nuevos consumidores

La articulación con otras organizaciones permitió avanzar sobre otro de los grandes desafíos de la agricultura familiar: cómo acercar esos productos a consumidores de distintas zonas del país.

Cauqueva integra Alimentos Cooperativos, una red que articula la producción y comercialización de cooperativas y pequeños productores. A través de ese entramado, este año sus productos también llegaron a los mercados de Sabe la Tierra.

El vínculo permite conectar de manera más directa la producción de la Quebrada de Humahuaca con consumidores urbanos y se suma a un recorrido comercial que Cauqueva viene construyendo desde hace años.

La experiencia muestra así distintas piezas de un mismo modelo: organización cooperativa, recuperación de cultivos ancestrales, producción agroecológica, agregado de valor en origen y construcción de redes para acceder a nuevos mercados.

Un centenar de postulaciones

Los WorldFMC Awards reconocen experiencias que contribuyen a construir sistemas alimentarios locales más sostenibles, inclusivos y resilientes. En su actual segunda edición recibieron más de 100 candidaturas de distintos países, distribuidas en tres categorías: Mejor Agricultor/a, Mejor Gestor/a de Mercado y Mejor Ciudad. De ese conjunto, fueron seleccionados tres finalistas por área.

En el rubro Mejor Agricultor/a, junto con Rodríguez fueron elegidos Esther Mwangi Waithaka y Joseph Mwangi Waithaka, de Jesilog Farms, Kenia, quienes desarrollan un modelo basado en sistemas circulares, energía solar y fertilizantes orgánicos; y Jarinya Sonphungam, de Tailandia, que lidera un grupo de productores orgánicos y trabaja en la creación de nuevos canales de comercialización y abastecimiento sustentable.

La candidatura argentina fue destacada por el trabajo de Cauqueva con pequeños agricultores de la Quebrada de Humahuaca para conservar cultivos tradicionales combinando agroecología, biodiversidad, saberes ancestrales y generación de oportunidades económicas para las comunidades rurales.

El ganador será anunciado durante un encuentro de la Coalición Mundial de Mercados de Agricultores (World Farmers Markets Coalition) que se realizará desde el 6 hasta el 9 de octubre en Nairobi, Kenia.

“Estar entre los tres seleccionados ya es sumamente importante”, destacó Rodríguez, referente de Cauqueva.

Treinta años después de aquellos primeros pasos para enfrentar las dificultades que imponía la intermediación, la experiencia de esta cooperativa jujeña llega así a una verdadera vidriera internacional, con un gran capital en sus manos: lograr que el valor de los alimentos producidos en la Quebrada también permanezca en el territorio y en manos de quienes los producen.

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