Una pequeña isla rocosa de apenas 800 metros de largo ubicada frente a las costas de Chubut alberga la colonia reproductiva más grande de lobos marinos de dos pelos de la Argentina. Se trata de Isla Rasa, dentro del Parque Provincial Patagonia Azul, cerca de la localidad de Camarones.
Allí se concentra el 60% de los ejemplares de esta especie distribuidos a lo largo de la costa atlántica argentina, sin contabilizar las colonias de las Islas Malvinas.
Con el objetivo de avanzar en su protección y conservación, organismos provinciales y nacionales, científicos y operadores náuticos locales articularon esfuerzos para conocer en profundidad la ecología espacial de estos animales durante los meses más fríos del invierno patagónico.
¿Qué implica esa tarea? Conocer cómo los animales utilizan el territorio, por dónde se desplazan, dónde se alimentan y de qué manera las características del ambiente condicionan esos movimientos.
Reconstruir esos recorridos permitirá identificar cuáles son las áreas del mar que utilizan con mayor intensidad y determinar si se superponen con actividades humanas, especialmente con la pesca industrial.
Una campaña inédita para seguirlos mar adentro
Durante los últimos días de julio pasado y la primera semana de agosto, un equipo multidisciplinario desembarcó en las islas Rasa y Arce para llevar adelante una campaña científica sin precedentes en la región.
“El objetivo final es conocer más sobre la ecología espacial de los lobos marinos de dos pelos que forman su colonia reproductiva en Isla Rasa y en los apostaderos no reproductivos dentro del Parque Interjurisdiccional Marino Costero Patagonia Austral”, explica Ignacio “Nacho” Gutiérrez, coordinador de conservación del Proyecto Patagonia Azul.
La investigación busca también documentar cómo se agrupan estos mamíferos fuera de su época reproductiva, un período sobre el que todavía queda mucho por conocer.
Detrás del operativo hay una amplia red de trabajo que reúne al Estado provincial, al nacional, investigadores, guardaparques y operadores náuticos de Camarones, que aportan conocimiento científico, experiencia territorial y capacidad logística.
Un santuario protegido
La protección de los espacios marinos resulta vital para garantizar la conservación de la fauna local. En mayo de 2025, en el marco de la creación del Parque Provincial Patagonia Azul, Isla Rasa obtuvo el estatus de “protección total” tanto sobre su superficie terrestre como en las aguas circundantes.
La medida marcó un hito en materia de conservación porque permitió resguardar un núcleo biológico considerado fundamental por los investigadores. Hasta la sanción de la normativa que formalizó la creación del parque, esta pequeña isla del archipiélago del norte del golfo San Jorge carecía de protección legal.
El lobo marino de dos pelos —llamado así porque posee dos capas de pelaje— tiene sus principales centros reproductivos en Uruguay y en las Islas Malvinas. Las costas del Mar Argentino, por su parte, funcionan como un enorme corredor biológico entre ambas zonas.
“La disposición de sus colonias reproductivas en el Atlántico Sudoccidental está bastante fragmentada. Es muy importante saber qué está pasando en el Mar Argentino, cuáles son las áreas de mayor intensidad de uso de los lobos y si hay interacción con actividades humanas, sobre todo con la pesca industrial”, subraya Gutiérrez.
Conocer esos movimientos mar adentro puede aportar, de esta manera, información clave para comprender cuáles son los ambientes más relevantes para la especie y mejorar las estrategias destinadas a su conservación.
Ocho hembras y un mapa que empieza a revelar sus movimientos
Para trazar ese mapa de comportamiento, los investigadores combinaron vuelos con drones con un trabajo directo y minucioso sobre los animales.
Los relevamientos aéreos permitirán contabilizar los individuos presentes en pleno invierno a lo largo de Cabo Dos Bahías, Isla Arce e Isla Rasa.
El paso siguiente fue la instrumentación de ocho hembras adultas, a las que se les colocaron transmisores satelitales con dispositivos de seguimiento de última generación. Los equipos envían diariamente y de manera remota la ubicación precisa de cada ejemplar a constelaciones de satélites.
Los primeros movimientos registrados ya comenzaron a aportar información: el rastreo detectó a dos individuos alimentándose cerca de la costa, en la zona de Cabo Raso, mientras que otro regresó a Isla Rasa después de permanecer durante un par de días en aguas del norte de la Bahía Camarones.
Uno de los desplazamientos resultó especialmente significativo: “Una de las hembras ya migró hacia el norte y en estos momentos se encuentra al sureste de la provincia de Buenos Aires, a 100 millas náuticas al este de San Blas. Es mucha la información que ya se va recopilando en tan solo unos días”, consigna el coordinador de conservación del Proyecto Patagonia Azul.
Los datos que continúen enviando los transmisores permitirán reconstruir los recorridos de los animales y conocer con mayor precisión qué sectores del océano utilizan para desplazarse y alimentarse durante el invierno.
Una red detrás de la investigación
Realizar una expedición de este tipo en pleno invierno patagónico exige una logística compleja. Para hacerla posible, el proyecto integró los esfuerzos del Estado provincial, el nacional, científicos y emprendedores locales.
Las tareas en el territorio contaron con los avales y permisos formales de la Subsecretaría de Conservación y Áreas Protegidas y de la Dirección de Flora y Fauna Silvestre de la provincia de Chubut.
El trabajo de campo recibió además el respaldo de los guardafaunas del Parque Provincial Patagonia Azul y del cuerpo de guardaparques nacionales del Parque Interjurisdiccional Marino Costero Patagonia Austral (PIMCPA), que colaboraron también con la provisión de una embarcación y la navegación hasta Isla Arce.
Desde el ámbito científico participaron Martín Brogger, investigador del Conicet, y Florencia Grandi, en representación del Laboratorio de Mamíferos Marinos del Centro Nacional Patagónico (Cenpat), quienes estuvieron a cargo de los censos aéreos y participarán del posterior análisis de los datos biológicos obtenidos.
La logística local estuvo a cargo de Viento Azul, un operador náutico radicado en Camarones y especializado en salidas de observación de fauna durante la temporada alta. Su conocimiento de la navegación costera permitió trasladar al equipo y brindar asistencia frente a las rompientes de Isla Rasa.
Seguir sus recorridos
La investigación continúa mucho después de finalizado el trabajo en las islas. Cada nueva ubicación enviada por los transmisores suma una pieza al mapa que permitirá comprender cómo utilizan el Mar Argentino estos animales durante los meses en que abandonan o se alejan de sus colonias reproductivas.
Los desplazamientos registrados pueden consultarse en un mapa público que permite seguir los recorridos de los ejemplares monitoreados. El acceso es a través de este link.



















