En Argentina, 1 de cada 7 viviendas no utiliza agua de red pública para beber y cocinar, según el Censo 2022 del INDEC, y el 37,4% no cuenta con desagüe cloacal. En ese contexto, el programa Juntos por el Agua lleva tres años instalando soluciones tecnológicas de purificación en escuelas rurales y formando a los estudiantes sobre el cuidado del agua. Con 40 instituciones alcanzadas en Mendoza y la provincia de Buenos Aires y más de 5.000 personas beneficiadas entre estudiantes y docentes, la iniciativa impulsada por CCU Argentina y Agua Segura sumó en el último año 14 nuevas escuelas en Chascomús, Las Heras y Lavalle.
Tecnología adaptada a cada problema hídrico
No todas las escuelas rurales enfrentan el mismo tipo de contaminación del agua, y el programa lo contempla. Algunas instituciones recibieron sistemas de ultrafiltración que impiden el paso de virus, parásitos y bacterias, además de reducir turbidez y mal sabor. Otras recibieron equipos de carbón activado granular, capaces de absorber contaminantes específicos como arsénico, metales pesados, cloro, compuestos orgánicos y sedimentos.
La elección de Chascomús, Las Heras y Lavalle no es solo geográfica: CCU tiene allí plantas de agua para producir y distribuir sus marcas Villavicencio, Levité y Villa del Sur, lo que convierte al programa en una articulación entre la presencia productiva de la empresa y el desarrollo de las comunidades que la rodean.
887 niños aprendieron sobre el ciclo del agua
La dimensión educativa del programa complementa la infraestructura. Durante el último año, 887 niños y niñas participaron de talleres sobre el cuidado del agua y la importancia de la hidratación, donde abordaron el ciclo del agua, su uso eficiente, la relación entre agua y salud y la incorporación de hábitos saludables. Las escuelas recibieron además materiales para continuar trabajando esos contenidos con docentes y alumnos más allá de los talleres.
Juan Pablo Barrale, gerente de Asuntos Corporativos y Sustentabilidad de CCU y Aguas de Origen, señala “Juntos por el Agua refleja un compromiso que sostenemos y profundizamos año a año: generar mejores condiciones de acceso al agua segura y acompañar a las
comunidades educativas. Después de tres años, el crecimiento de la iniciativa y su alcance nos confirman la importancia de darle continuidad y seguir ampliando su impacto, combinando soluciones concretas con educación para promover hábitos saludables y un uso responsable del agua.”
Articulación como condición del impacto
Manuel Saurí, CEO de Agua Segura, plantea “El acceso al agua segura requiere entender la realidad de cada territorio y encontrar soluciones que puedan sostenerse en el tiempo. Juntos por el Agua demuestra que cuando combinamos tecnología, educación y trabajo articulado entre empresas, sector público y comunidades, podemos generar un impacto concreto que trasciende a cada escuela”.
Esa articulación es precisamente lo que distingue al modelo: no es una donación de equipos sino un esquema que involucra a actores públicos locales en la selección de las escuelas, organizaciones especializadas en la implementación técnica y la empresa como financiador y articulador del proceso.
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