Separar el cartón, enjuagar el envase antes de tirarlo al contenedor, llevar las cápsulas de café usadas a un punto de recolección. Son gestos pequeños, pero cuando se multiplican por millones de personas, el impacto es real. El problema es que muchas veces los consumidores no saben qué pasa después. Y si no saben, difícilmente se comprometan.
En el marco del Día Mundial del Reciclaje, tres empresas compartieron los resultados de sus programas de economía circular. Los datos son alentadores, pero también revelan que el camino todavía es largo.
La buena voluntad individual no alcanza si el sistema no está diseñado para recibir ese esfuerzo. Por eso 9 de cada 10 argentinos considera que las marcas deberían involucrarse activamente para facilitar el reciclaje.
De cápsulas a camas para perros
Nestlé alcanzó la neutralidad en plástico y cartón en Argentina, lo que significa que apoya la recolección y el reciclaje del equivalente al 100% de los envases que pone en el mercado.
El programa más visible para los consumidores es el de Nescafé Dolce Gusto, que cuenta con 48 puntos de recolección de cápsulas usadas distribuidos en supermercados y puntos verdes de CABA y GBA. Las cápsulas se transforman en madera plástica y el café residual se reutiliza.
Nespresso va por un camino similar: recupera más del 33% de sus cápsulas de aluminio y dona el café utilizado a la Fundación Huerta Niño, donde se convierte en compost para huertas escolares. Esa iniciativa contribuye a la alimentación de más de 20.000 niños.
Quizás el caso más llamativo es el de Purina: desde 2021, su programa de reciclaje recuperó más de 18 toneladas de plástico, que se transformaron en madera plástica para fabricar camas para perros de refugios, bancos de plaza y composteras.
Economía circular en el aire
Una aerolínea no parece el lugar más obvio para pensar en reciclaje. Pero el grupo LATAM lleva varios años trabajando en reducir su huella y los números del primer trimestre de 2026 son contundentes: logró valorizar 881 toneladas de residuos generados en sus operaciones, lo que equivale a desviar el 44% de esos materiales de los rellenos sanitarios.
El resultado es más fuerte en tierra —donde el 63% de los residuos fue desviado— que a bordo, donde el porcentaje baja al 8%. Ahí está el margen de mejora más grande, y la empresa lo sabe.
La compañía ya eliminó el 97% de los plásticos de un solo uso en sus operaciones, reemplazándolos por cubiertos de bambú y materiales reutilizables. Su meta es ambiciosa: que el 75% de sus residuos no termine en rellenos sanitarios para 2027.
Del mercado a la cooperativa
La cadena de supermercados Dia tiene presencia en cada barrio y el 100% de sus tiendas en CABA —450 locales— funciona como punto de recuperación de cartón y film plástico, lo que genera 400 toneladas de materiales recuperados por mes.
Pero el impacto no es solo ambiental. Esos materiales son entregados a 12 cooperativas de trabajo locales, generando empleo formal para recolectores urbanos.
Consumidores informados
Los programas existen. Los puntos de recolección están. Las cooperativas esperan el material. ¿Qué falta entonces? Que más gente sepa que puede participar y entienda cómo hacerlo. La concientización no es un complemento decorativo de estas iniciativas: es la condición que las hace funcionar.
El 82% de los argentinos dice separar residuos al menos de vez en cuando, pero la distancia entre «de vez en cuando» y «siempre» todavía es enorme. Cerrar esa brecha depende, en gran medida, de que las empresas comuniquen con claridad qué pasa con cada envase, cada cápsula, cada bolsa de alimento para mascotas una vez que la devuelven.
El Día Mundial del Reciclaje es una fecha útil para medir avances. Pero el reciclaje no debería necesitar una fecha especial para existir. Debería ser, simplemente, parte de la rutina. Y para eso, la información es tan importante como la infraestructura.

















