El ecosistema de las finanzas verdes está avanzando a paso firme en el mundo y Argentina no es la excepción. Estos instrumentos permiten canalizar fondos hacia iniciativas que promuevan la eficiencia energética, las energías renovables, la economía circular y otras prácticas responsables, alineando el sistema financiero con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
Uno de ellos, son los cheques verdes: instrumentos de pago o financiamiento destinados exclusivamente a proyectos con impacto ambiental positivo. Es decir, el dinero que se canaliza a través de un cheque verde solo puede usarse para fines sustentables.
Estos elementos pueden conllevar una etiqueta SVS (Social, verde y sustentable), que asegura a los inversionistas que el destino de los fondos tendrá un triple impacto, tanto económico como social y ambiental.
En 2024, Trasa, compañía dedicada a la inclusión financiera, emitió el primer cheque verde de una Empresa B en el Mercado Argentino de Valores (MAV) por $20 millones. El instrumento, también con etiqueta SVS, se enmarca en el Mercado Verde para MiPyMEs y busca promover la incorporación de criterios ambientales y sociales en el financiamiento empresarial.
En 2025, Grupo Mitre emitió el primer cheque verde del sector de la construcción por un total de $100 millones. El instrumento, con etiqueta SVS, fue operado y negociado en el Mercado Argentino de Valores, con asesoramiento técnico de BS Capital Partners y colocación a cargo de Grupo Mariva.
Los fondos obtenidos tienen como objetivo la ampliación, equipamiento y certificación de la planta de reciclaje que la compañía opera en Hurlingham. Se trata de la primera planta privada para residuos de construcción y demolición (RCD) del país, con 4,5 hectáreas y más de 115.000 toneladas procesadas por año.
Actualmente, Grupo Mitre recicla más del 90% de los residuos generados por su actividad y proyecta multiplicar por diez su capacidad en los próximos cinco años, con el objetivo de reducir al 100% su impacto ambiental.
Los pagarés verdes
El sector asegurador también comenzó a incorporar herramientas vinculadas a las finanzas sostenibles. El Grupo La Segunda se convirtió en la primera aseguradora del país en adquirir un pagaré verde, emitido por Smod SAS, alineado con el Protocolo de Finanzas Sostenibles y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU.
Además, registró un crecimiento significativo en pólizas que cubren paneles solares: 21% en Incendio Convencional, 10% en Multicobertura de Vivienda y 28% en Multicobertura de Comercio respecto del ejercicio anterior. También emitió más de 700 pólizas vinculadas a operaciones de generación de energía sustentable, incluyendo parques eólicos, plantas de biogás y desarrollos fotovoltaicos.
Otro caso en España
A nivel internacional, también se registraron varias emisiones, como la realizada por Grenergy, que registró en el Mercado Alternativo de Renta Fija, de España, su quinto programa de pagarés verdes, denominado “Programa de Pagarés Verdes Grenergy Renovables 2025”.
Este instrumento está alineado con los principios internacionales de financiación sostenible (Green Loan Principles y Green Bond Principles) y busca diversificar las fuentes de financiamiento de la compañía.
La iniciativa se enmarca en el plan estratégico 2025-2027 de la empresa, que prevé inversiones por 3.500 millones de euros para impulsar principalmente la energía solar y el almacenamiento con baterías.
Los requisitos
En relación a cuáles son las condiciones que deben darse para que una empresa pueda utilizar estos instrumentos, Iván Buffone, director de BS Capital Partners, consultora dedicada a asesoramiento sobre financiación de impacto, explica que para poder emitir un cheque verde o un pagaré verde, social o sostenible, se debe tener una certificación como Empresa B, u otro tipo de certificaciones que estén homologadas por el Mercado Abierto de Valores.
En este sentido, la etiqueta está relacionada con el destino de los fondos, ya que deben estar destinados a proyectos con impacto ambiental positivo o sostenible. “En el caso de las Empresas B, que están certificadas como empresas de triple impacto, directamente ya pueden etiquetarlos, porque implica que el uso de los fondos está alineado con el modelo de negocio.”, explica a Intersección, Buffone.
En el caso de los cheques o pagarés son instrumentos de corto plazo. Es decir, el mercado de deuda de corto plazo es el que se negocia a través del Mercado Abierto de Valores y se genera a través de cheques de pago diferidos y de pagarés.
En cuanto a los actores involucrados, “La implementación implica articulación”, aclara Bruffone. Así, intervienen ALyCs, agentes de bolsa o bancos, sociedades de garantía (SGR) y el comprador.
“El mercado financiero es un espacio muy colaborativo e implica la articulación de bancos en el Mercado Abierto de Valores, de sociedades de garantía, el Estado en diferentes roles, como regulador, como impulsor y como garante.”, detalla el especialista.
¿Cómo hacer para crecer?
Para que el sistema financiero siga desarrollándose, primero tiene que haber sensibilización y conciencia de los riesgos.
“El concepto de finanzas sostenibles nace como una forma del sistema financiero para lidiar con riesgos ambientales o sociales”. Por ellos, se generan los criterios ESG para abordar ese mundo y entender cómo se puede diagnosticar y solucionar potenciales problemas.
“Generar soluciones a nuestros grandes desafíos sociales y ambientales es una forma también de contribuir a un ecosistema productivo, económico, más sano, más próspero y que genere desarrollo.”, afirma Buffone.
En este contexto, resalta que es muy importante que el sistema financiero esté a bordo en todas sus facetas: la banca, los reguladores, los inversores. “Hay mucha sensibilización para trabajar con los inversores, para mostrar las herramientas que existen”. En este punto, indica que se encuentran con inversores que les interesan este tipo de proyectos o este tipo de instrumentos, pero no saben que existen.
Del lado de la demanda, también las empresas deben saber que existen este tipo de instrumentos con las múltiples ventajas o beneficios que tienen. En algunos casos, pueden ser económicos, pero en otros tienen que ver con el perfil de la compañía.
“El mercado financiero, cuando te permite financiar de manera verde o sostenible, te está recertificando.” señala Buffon. “Está mostrando al mercado comercial y a los actores del sistema financiero, que efectivamente es sostenible”.
Así, varias empresas buscan financiarse de esta forma, con el objetivo de mejorar su perfil de cara al mercado.
Por último, desde BC Capital Partners realizaron una alianza con Sistema B, para ser el partner financiero para las Empresas B, con el objetivo de promover ese mercado.
“Nuestro trabajo es acompañar, impulsar, potenciar al sistema financiero para que genere cada vez más instrumentos que permitan potenciar a las empresas que generan impacto positivo”, detalla Bruffone.










