viernes, julio 19, 2024

El otro mundial: Qatar, un país en falta con los derechos humanos

La sede donde se desarrolla la Copa Mundial de Fútbol es también escenario de graves deficiencias en materia de derechos. Aquí, Mariela Belski invita a pensar el deporte como una oportunidad para sensibilizar sobre las garantías de los ciudadanos.

Por Mariela Belski, Directora Ejecutiva de Amnistía Internacional Argentina

Tul BahadurGharti murió después de estar más de 10 horas a 39°C en una obra en Qatar, la sede del Mundial de fútbol. Su familia jamás recibió explicación ni compensación alguna. Por casos como este, Amnistía Internacional ha intentado utilizar la enorme atención que presenta el torneo de la FIFA para luchar por cambios reales para la garantía de derechos humanos.

Está claro que ser sede de un evento de este tipo puede ser un momento de gran orgullo para el país anfitrión, pero ¿a qué costo? ¿Al de cientos o miles de trabajadores muertos? ¿al de normas restrictivas que discriminan, por ejemplo, a mujeres o personas LGBTI+? Esto es inaceptable. Los organismos deportivos como la FIFA deben garantizar que los organizadores ofrezcan planes de acción y garantías creíbles de que van a cumplir con las normas internacionales de derechos humanos. Por eso, desde que Qatar fue designado sede del torneo, nuestra misión ha sido documentar y visibilizar la situación de violación de derechos para que el mundo conozca la realidad sobre el terreno.

En Amnistía Internacional tenemos un largo historial de acciones a favor de los derechos humanos en el marco de importantes eventos deportivos, que se remonta al Mundial de Argentina en 1978, desarrollado durante la última dictadura cívico-militar.

Los Juegos Olímpicos, el fútbol y el básquet, entre otros, son oportunidades para sensibilizar sobre los abusos que suceden en diferentes partes del mundo.

Los ejemplos más recientes son la exposición de la represión en China y el encarcelamiento de activistas antes de los Juegos Olímpicos de Invierno de Pekín en 2022, la represión de la libertad de expresión en relación con el Mundial de Rusia 2018, la brutalidad de las fuerzas de seguridad en Brasil 2014 y la violencia policial en Polonia y Ucrania durante la Eurocopa 2012, entre otros.

Históricamente, desde Amnistía Internacional denunciamos estos graves hechos y, por supuesto, lo seguiremos haciendo. Nuestras investigaciones sobre Qatar han revelado terribles abusos laborales, y han desempeñado un papel importante a la hora de presionar al país y a la FIFA para que se comprometan a realizar reformas. Seguiremos utilizando todas las oportunidades que se presenten para garantizar que se respeten derechos durante este Mundial, y que se repare todo el sufrimiento de los trabajadores y trabajadoras migrantes que hicieron posible este torneo.

Nuestro aporte más valioso es sacar a la luz estas situaciones y hacer uso de la atención que genera la enorme maquinaria del deporte para que los gobiernos cumplan con sus obligaciones.

Queremos que este Mundial sirva para lograr cambios reales y duraderos que terminen con sistemas laborales abusivos, con las leyes que discriminan a las mujeres, y con las normas que criminalizan a las personas LGBTI+.

Mientras los ojos del mundo están puestos en el fútbol, desde Amnistía Internacional seguiremos mirando donde hay que mirar. Esa es nuestra misión para ganar este partido.

Más información y contenidos: Amnistía Internacional Argentina 

 

 

 

 

 

 

 

 

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